Doy una honda aspirada a mi cigarrillo sin tabaco. Lentamente dejo ir el humo que no me relaja en absoluto. La función del medio día ha terminado y veo al público retirarse de la carpa principal. Mi número terminó hace unos minutos; no hay donde sentarse así que sólo aspiro y veo de pie. El ramo de flores adherido a mi mano comienza a picar nuevamente. No había sucedido hace varios días. Debe ser por ella. La pequeña de cabello negro y ojos verde agua. Me recuerda a alguien, aunque no sé a quién. Quizás ella me visitaba, cuando me llevaron al donde entré con una camisa de fuerza.
¿Cómo es que terminé aquí? Se acerca el director del circo y me entrega la píldora, la que me quitará el dolor. Se aleja y sin mirarme dice “buen trabajo, pronto podrá partir, Stein”. ¿Quién es Stein? Medio cigarrillo terminado. Miro al director, le entrega la pastilla a una tipa, la trapecista sin manos ni pies. Recuerdo que cuando me declararon loco ella estaba a mi lado, esperando su sentencia también, aunque en ese entonces caminaba y comía por su cuenta. No sé quién es, pero sé que estaba allí al igual que el hombre traga-sables.
Sí, él gritaba como loco aquel día, merecía que lo encerraran. Pero no creo que eso haya sido razón suficiente para que expandieran su garganta, destrozando sus cuerdas vocales y expandieran su caja toráxica sacándole las costillas. No, eso es definitivamente para que le quepan más espadas. Casi se termina mi cigarrillo. Se acerca el público para la siguiente función. Sostengo el cigarrillo con la boca para arreglar un poco el ramo de flores, aunque gracias a la píldora, sólo da comezón. De pronto, mis labios arden. Se terminó mi cigarrillo y con él, mis últimos momentos de lucidez. Fijo la mirada en el público. Se desfigura mi rostro, esbozando una sonrisa que no deseo mostrar. Los niños me ven y saludan al hombre disfrazado de payaso. Si tan solo supieran, queridos niños, que esto no es un disfraz.
Este es uno de esos cuentos en los que uno siente: Qué ganas de haberlo escrito, de haber tenido, de todas las ideas del mundo, esta.
ResponderEliminarQué buen chispazo tuviste con la foto. Te felicito porque lograste hacer un relato complejo y absolutamente recordable.
¿Mi sugerencia? Revisar las costuras. Es difícil de explicar, pero me parece que hay mucho pasando, son demasiados mensajes. Puliría, seleccionaría un poco, tan solo un poco. Son muchísimos los indicios de lo que va pasando; las pastillas, quién es Stein, las flores, el de las espadas. Creo, no estoy segura, que es quizás mucho, algo podría podarse.
Pues sí, también no podría podarse nada, porque todos esos estímulos caótico-terribles son parte de la cosmovisión de ese personaje-víctima expectante en un instante de pausa antes del nuevo show, con un cigarrillo sin tabaco y sin descanso.
Bravo.