sábado, 15 de abril de 2017

Escape

Por Kathia Brito

Despierta de golpe, alterada y sumamente confundida sobre lo que soñó, no logra entender el porqué de sus sueños. Mira el reloj, son las 3 de la mañana, va por un vaso de agua a la cocina para luego dirigirse a la entrada de su casa y salir de ella, camina por el jardín mientras saca un cigarrillo y lo enciende. A veces eso le sirve para reflexionar o tranquilizar su angustia. Su mente divaga, está llena de pensamientos, las cuales no puede responder y su cabeza no deja de recordárselo.

Luego de un par de inspiraciones y exhalaciones profundas logra tranquilizarse un poco, vuelve a la casa y se dirige directo a su cama, prende la televisión al volumen mínimo para no despertar el sueño del resto, a pesar de que siente un dejo de envidia al no poder dormir así de plácidamente, comienza a cambiar de canales y están dando varios clásicos de 3 horas que claramente no quiere ver, así que se decide ir por un canal de noticias. 
En él,  primero comienzan hablando de economía, luego de las crisis políticas de varios países vecinos, inclusive el nuestro, esto se está tornando demasiado aburrido, así que cree que es momento de intentar dormir, antes de apagar el televisor en una última instancia se prende un letrero rojo en la pantalla con un logo de urgente. Ella sentada en su cama sigue la noticia y lo que el periodista comenta, básicamente es otro de los llamados “portonazos” sin relevancia que suceden todo el tiempo, pero este parece que fue diferente, 2 mujeres, una joven y su madre escapan y recorren más de 4 kilómetros de vía pública a 160 kms por hora en una zona residencial mientras un auto con 4 tipos armados las perseguían a toda velocidad, tratando de chocarlas por detrás y los lados de forma que el auto se volcara, ellas logran escapar ilesas. 
La joven siente una especie de deja vú, y un pequeño ruido que interrumpe sus pensamientos, por una parte siente que ya vio esa noticia y le parece de lo más angustiante, cierra los ojos con fuerza y logra estar completamente consciente de que está soñando, tampoco deja de sentir ese particular ruido hasta que abre los ojos de golpe y se da cuenta de que está en su pieza y que la alarma de las 7 de la mañana está sonando hace varios minutos de modo que debe levantarse y dirigirse directo a la ducha.
Su mamá le grita de un lado a otro si quiere tostadas con té o avena, ella balbucea cualquier respuesta. Se viste, toma desayuno y espera a que su madre saque el auto a la calle para que la lleve al metro más cercano, se acerca a la puerta y sale de la casa cerrando la gran puerta de entrada, mientras camina hacia el vehículo lo observa casi de reojo y algo llama su atención: Percibe embestidas en la parte posterior de este, luego mira hacia delante y por el espejo retrovisor su madre le sonríe y  grita: “Apúrate que llegaremos tarde”.



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